lunes, 5 de marzo de 2012

Al caer

¿Cuál es exactamente la sensación de caer? ¿Cuál es exactamente la sensación de levantarse?
¿Cuál es exactamente la sensación de levitar? ¿Qué se siente estar arriba? ¿Qué se siente mirar hacia abajo? ¡Si permaneciera arriba el tiempo suficiente para saberlo!

Pero algo sí es seguro:

Las milésimas de segundo que transcurren a la hora de caer son imperceptibles, por eso uno no puede creer lo mucho que duele el golpe. Porque francamente es inaceptable que en tan corto tiempo uno pueda acumular tantísimo dolor.

Y cuando uno cae, no alcanza a sentir, ni a concebir, ni a razonar nada, simplemente cae, se cae y punto.

Pero si pudiéramos ver en slow motion el preciso momento, la vida tomaría un rumbo diferente a partir de entonces. Uno no volvería a caer porque sabría exactamente lo que provocó la caída.

Perderíamos el miedo a parecer estúpidos o monstruos, pues seguramente el rostro no adopta una forma tan fea bajo ninguna circunstancia, como no sea al momento de caer.  

Marianna Carrión, 2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario